Síntomas de deficiencia de magnesio

22/12/2016

El magnesio interviene en el trabajo del sistema nervioso y, si su concentración desciende, puede producir los siguientes síntomas:

-          Aumento de la ansiedad y si se siente un desasosiego, una intranquilidad, un no saber qué te pasa, una especie de temblor interno, que incluso puede manifestarse también como un temblorcito en cualquier parte del cuerpo.

-          Claustrofobia o agorafobia, o una mala regulación de la temperatura corporal que a veces se manifiesta como el tener décimas de temperatura sin que haya una infección, en ocasiones es un temor a una muerte inminente, porque cuando el déficit y es muy severo, se siente un anonadamiento con la sensación de que la vida se te va. Es como si se estuviera en el fondo de un pozo y desde allí ves que en el exterior la vida continua, pero te sientes incapaz de salir del mismo porque estás agotado o agotada.

-          Al dormirse o soñando, se tiene un susto, o parece que se está cayendo, o se habla, se mueve los brazos, o se dan patadas. Es una sensación muy desagradable la de sentir que te estás cayendo y despertarse es un alivio.

El magnesio también tiene un papel fundamentalísimo en la relajación muscular como ya hemos dicho y cuando su concentración no es la correcta, se produce o pueden producirse:

-          Tics junto al ojo, junto a la boca o un hormigueo alrededor de la misma; o pueden ser en un brazo, un muslo, o en cualquier otra parte del cuerpo se siente como un latido y si se mira hay un pequeño movimiento en un músculo.

-          Contracturas en la región cervical que en muchas ocasiones están asociadas a un desgaste de los discos, y ya hemos visto al hablar de la artrosis por qué.

-          Calambres en las piernas o en los dedos de los pies, o en los muslos

-          Se pueden tener espasmos que se manifiestan como hipo (incluso en los bebés) o en una serie de bostezos que no puede parar el que los hace.

-          Otras veces son los músculos intercostales los que se agarrotan y los pulmones dejan de funcionar; la cabeza avisa de que no tiene oxígeno y entonces se hace una inspiración profunda que parece un suspiro; si estás en compañía de alguien, te pregunta qué te sucede y le respondes, “nada” y en realidad es que estabas dejando de respirar.

-          Contracturas en las túnicas musculares de las arterias que se traducen en un estrechamiento de las mismas y cuyas manifestaciones son: aumento de la presión sanguínea, o pinchacitos en la región precordial (que asustan mucho).

-          Arritmias, taquicardias y extrasístoles que acaban llevándote al médico; pero muchas veces, cuando vas al hospital o a la clínica, has tomado chocolate, leche con cacao, almendras o alguno de los alimentos más ricos en magnesio y el médico dictamina que estás bien, que son “los nervios” y, efectivamente, estos problemas se agraven con tensiones en el trabajo o en casa, que producen descargas de adrenalina y en esas situaciones hay un gasto mucho mayor de magnesio.

-          Ver puntos negros que siguen la mirada o lucecitas al cerrar los ojos y en casos extremos tener una ceguera temporal durante unos minutos que se soluciona simplemente tomando este alimento varias veces al día, pues para pasar la sangre necesita unas proteínas transportadoras o carriers, que tenemos en número limitado.

 

 

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