Magnesio y proteínas.

22/06/2016

 

A medida que vamos cumpliendo años, sino se tiene cuidado con la alimentación, vamos forrando los vasos con depósitos de grasas y colesterol, en tanta mayor medida, cuanta más alta sea la concentración de lípidos en el suelo sanguíneo. Y aquí ha aparecido de nuevo la necesidad de magnesio para formar y reparar el desgaste o el deterioro de los tejidos.

Nos hemos encontrado con que necesitamos magnesio para relajar los músculos, para hacer ejercicio físico y para reparar y formar tejidos. Y esto, NO se tiene en cuenta; además la mayoría de los que tratan estos temas no lo saben, o así lo parece, y mucho menos avisan de que nuestra alimentación cada vez es más pobre en el mismo.

Aunque no me estoy refiriendo de la importancia que tiene el magnesio en todos los fenómenos vitales y el desconocimiento que hay en general, es interesante recordar que para formar proteínas y tener en buen estado las paredes arteriales, son esenciales los aminoácidos; y otra cosa que a mí me llama mucho la atención, es que los encargados de explicar las normas para tener una buena salud no avisan de que en el cuerpo humano no tenemos reservas de proteínas ni de aminoácidos que las forman.

Sucede que sí tenemos reservas de glucosa en forma de glucógeno en el hígado y en el músculo; también de grasa en los adipocitos que son las células encargadas de almacenarla. Incluso el peso de una persona, nos da una idea de la cantidad que lleva consigo y su exceso no es bueno.

No suele explicarse que todas las proteínas que tenemos en el cuerpo son funcionales; no sobran, están formando tejidos, anticuerpos, enzimas, hormonas, péptidos cerebrales, neurotransmisores… y cuando se necesitan aminoácidos para el trabajo del cerebro o funcionales vitales de supervivencia y no se toman con la dieta, se van a buscar al esqueleto.

A veces pienso que algunos especialistas han olvidado la definición de esqueleto: “Es el tejido de sostén y de reserva del cuerpo humano”. Es decir, no tiene funciones que comprometan la vida del individuo y por ello, cuando se necesitan nutrientes para procesos vitales, se van a buscar en él. Por ello sucede normalmente que cuando algo falta en la alimentación de una persona, los primeros achaques aparecen en sus tejidos: cartílagos, huesos y tendones.

                                                                                                               

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